Hombres Siemens: Ferran Navarro i Soriano (Suc.Paterna-Valencia)

Solamente dar las gracias por luchar a lo largo de este año para que el “proyecto La Fuerza de una Imagen” pudiera llegar a todos nuestros compañeros y compañeras de Siemens, S.A. 

El Pasado 16 de enero se celebro la III Conferencia (congreso) de la Sección Sindical Intercentros de CCOO en Siemens, S.A.

Este es el proceso a nivel estatal a través del cual los afiliados y afiliadas de CCOO en Siemens, S.A. eligen a los compañeros y compañeras que van a ostentar la Dirección de nuestra Organización Sindical dentro de la Compañia durante los proximos 4 años.

Esta conferencia nombro la responsabilidad de Secretaria General que recayó en Beatriz Gomez Morante y eligió a los 10 compañeros y compañeras que junto a la secretaria General van a formar parte de nuestra ejecutiva intercentros.

Nuestro Compañero Ferran Navarro i Soriano (Suc.Paterna-Valencia) se le desgina la siguiente responsabilidad.

SECRETARIA DE LA ACCIÓN SINDICAL E INTERNACIONAL

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Aqui podeis acceder a una Entervista de la RTV dels valencians

http://9exili.com/ferran-navarro-estrela-roja-benimaclet/

P. C. | VALENCIA ­
Han sido casi un centenar de reportajes publicados cada sábado y domingo de este año en La vida en la terreta. Desde la vida del collidor lituano Sigitas en su cuadrilla de Antella hasta el retrato de la andananera de Oliva, que ejerce el singular oficio de anunciar entierros. Del sequier major de Sueca que controla como nadie los miles de acequias y brazales del pueblo hasta una jornada de 12 horas a bordo de un barco de pesca de arrastre en busca de gamba roja entre el Cap de Sant Antoni y el Cap de la Nau. También han sido narradas historias como la del octogenario de Requena Faustino León, que buscaba una familia para combatir su soledad a cambio de pagar 600 euros para los gastos de la casa. O como la saga musical de la familia Estreder-Alós de Alaquàs, cuatro generaciones de mujeres vinculadas a la música e iniciadas con aquella tiple cuyo padre no dejó cantar en el Principal por no estar bien visto para una mujer de los años 20.

ferran

Ferran Navarro empuña la «dolçaina» en la plaza de Benimaclet junto a miembros de la «colla». fernando bustamante

El payaso Max Recetax, especialista en agujetas, contó desde Benimaclet la dureza —y la necesidad— de hacer reír a niños ingresados en hospitales valencianos con su ONG PayaSOSpital. El cantaor Pep Gimeno, Botifarra, mostró su trabajo diario como ferrer de la brigada municipal de Xàtiva. El empresario de Bolbaite Antonio Ferrer, dueño de una de las tres fábricas de producción de caliqueños que sobreviven en España, explicó sus planes para exportar los míticos puros de la Canal hasta Rusia. Además, los manteros de Morella se alternaron con los cadafalers más antiguos de Algemesí o con los currantes de un puesto tradicional del Mercado Central de Castelló. Así, hasta casi cien historias humanas.

El pasado sábado se cerró la primera temporada de La vida en la terreta con un especial de cuatro páginas que intenta explorar algunas tradiciones valencianas modernizadas o recuperadas. Cambiarán los destinos desde el que radiografiar el día a día de los valencianos. Voro Contreras chequeará las historias humanas del Camp de Túria; Laura Ballester rastreará la vida urbana de Ciutat Vella, el distrito más antiguo de Valencia; Nerea Soriano mirará por el prima del interior de Castelló; Alfons Padilla buceará en las mejores historias del mar al que se asoma la Marina Alta; Sergio Gómez ampliará su radio de acción para contar las vidas calladas de los pueblos de las comarcas centrales; Paco Cerdà contará historias alejadas del foco mediático; Vicent Chilet mirará en la cara B del deporte valenciano; y Álex Serrano se interesará por cómo viven los jóvenes.

Una «dolçaina» para la revolución
Dice Ferran Navarro que tocar con la dolçaina el Ramonet o La manta al coll entre masclet i masclet puede ser tan reivindicativo como lo que más. «Se trata de mantener vivas tus raíces y no sustituirlas por otra música», añade. Pero él ha ido más lejos que el Ramonet y ha logrado hacer de la dolçaina un instrumento para la lucha, una palanca sonora para la revuelta.

Nieto del iaio Alfredo que tocaba en Los titanes del jazz e hijo de un componente de la Torremar Oquesta que se hizo dolçainer a la vellea, Ferran Navarro, de 48 años, es el fundador y alma máter de la colla de dolçainers Estrela Roja de Benimaclet. No es un colla más. Es, más bien, la colla roja y revolucionaria. Más de 500 músicos han pasado por la colla en sus 22 años de historia. Estudiantes universitarios llegados de las comarcas que estaban de paso en este califato estudiantil de la capital que es Benimaclet y que han contribuido a reforzar la vía más reivindicativa del instrumento tradicional.

Y reivindicativa en su más amplio espectro. Estrela Roja cuenta con orgullo su apoyo musical a la clase trabajadora (manifestaciones del Primero de Mayo, movimiento antiglobalización), su compromiso con el territorio (Salvem el Cabanyal, Salvem la Punta, Salvem l’Horta, Salvem la comarca dels Serrans, Salvem Benimaclet, Salvem el Xúquer, Salvem l’Alqueria del Moro), su apoyo al «país» (25 d’abril, 9 d’octubre, Aplec d’El Puig) y al valencià (Trobades d’Escoles en Valencià, actos de Tirant lo Blanc, Amics de l’Alguer, la CAL), sus tocatas antimilitaristas («dolçainers i tabaleters per la insubmissió», Mili KK,…), su muestra solidaria con otros pueblos (Aberri Eguna, Palestina, saharauis), sus tributos musicales a homenots como Ovidi Montllor, Joan Fuster o el maestro Giner, o sus actuaciones en favor de la igualdad entre sexos del Dia de la Dona, por la memoria histórica de la Guerra Civil o de Guillem Agulló, o contra la visita de Benedicto XVI a Valencia en el movimiento Jo no t’espere. Y eso, sin ser exhaustivos.

La filosofía de Estrela Roja está muy clara y tiene reminiscencias fusterianas: «La música ha ser un instrumento de lucha. Porque toda música que no hagamos nosotros será hecha contra nosotros. Y la dolçaina es nuestro instrumento nacional, el que nos identifica como pueblo. Estuvo a punto de perderse y quedar recluida en un museo, como tantos instrumentos tradicionales en muchos países, pero ahora está muy viva», destaca.

Ferran ha puesto un grano de arena simbólico en esta revitalización. Ocurrió en 1991, casi por casualidad. Ese año nació la colla de dimonis de Benimaclet (una de las primeras en tierras valencianas) y había que ponerle banda sonora al correfoc. A Ferran se le ocurrió incluir la dolçaina —a imitación de lo que había visto en la ciudad catalana de Valls con la gralla— y el modelo triunfó. «Ahora, el 95 % de las colles de dimonis valencianas utilizan la dolçaina y se crean composiciones para los correfocs».

Cuando toca en Fallas, Estrela Roja no tiene complejos en entrar en la Plaça de la Mare de Déu interpretando la Muixeranga. No dan puntada sin hilo. Pero Ferran advierte que su resistencia musical no es nada nuevo. Aunque al dolçainer siempre le ha perseguido el sambenito de vividor y festero, hay ejemplos de dolçainers comprometidos con las reivindicaciones nacionales y sociales. Cuenta el líder de Estrela Roja que un xirmiter republicano de Manises tuvo que exiliarse tras la Guerra Civil, que otro dolçainer de Busot hubo de marchar a Orán, y que un tal Domingo Moreno, de Alicante, tocaba el Himno de Riego y la Marsellesa con la dolçaina. «Aunque esta Generalitat nuestra, que en realidad es un virreinado español, haya querido domesticar la dolçaina y folclorizarla, nosotros nos negamos». Ésta es su lucha.

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