La cuna de la lucha obrera

Cornellà crea un itinerario guiado por los principales escenarios del movimiento obrero de los años 70

La nueva ruta quiere poner en valor y documentar el rico patrimonio intangible del Baix Llobregat

Martes, 27 de noviembre del 2012

HELENA LÓPEZ / Barcelona

José quería enseñarle a Elionor el sótano de la parroquia de Sant Miquel en el que celebraban asambleas clandestinas en los años 70. Era parte importante de la investigación, ya que uno de los puntos a reivindicar era el importante papel de muchos de los párrocos del Baix Llobregat, cómplices del agitado movimiento obrero. Cuando llegaron, el actual párroco lamentó no podérselo mostrar, ya que tenía allí en acogida a una familia del barrio que había sido desahuciada (dato: en la Catalunya del 2012 hay una media de 102 desahucios diarios). José y Elionor son José Fernández y Elionor Selles, dos profesores de historia especializados en el movimiento obrero de la comarca a los que el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat encargó, junto a la Fundación Utopia, la elaboración de un itinerario por los principales escenarios de la lucha sindical en la que fue la capital del cinturón rojo entre 1962 y 1978, con el objetivo de poner en valor y conservar esa parte no tangible del patrimonio de la ciudad.

La anécdota de la parroquia de Sant Miquel es una buena muestra de la intención que persiguen estos apasionados de la historia reciente, de su historia ¿Fernández se crío en el populoso barrio de Sant Ildefons¿ con este proyecto: concienciar a los más jóvenes del trabajo que costó lograr los derechos de los que actualmente disfrutan para que se den cuenta de lo importante que es defenderlos. “No hubo ni un derecho regalado, y si no los defienden pueden perderlos”, reflexionan los profesores Fernández y Selles.

ROMPER EL CÍRCULO

Para entender el por qué del movimiento, es de lectura obligada el manifiesto de Sant Medir, publicado en el boletín de las Comisiones Obreras de 1965, donde se planteaba: “Con jornales que no nos dejan más que sobrevivir, sin posibilidades de viviendas dignas para nuestros hijos, sin escuelas suficientes además de caras e inaccesibles a nuestras débiles economías, y sin la posibilidad de darles los medios que les permitan salvarse de ser explotados como nosotros. ¿Se nos puede reprochar el que queramos mejorar”.
Los autores del itinerario destacan en esa misma línea que la lucha obrera no era un movimiento aislado. Y es que los trabajadores de las fábricas eran a su vez los vecinos de los barrios más pobres, que defendían derechos tan básicos como la educación de sus hijos o el asfaltado y alumbrado de las calles. El itinerario guiado, que Cornellà tiene la intención de repetir tres veces al año ¿una de ellas en los alrededores del 1 de mayo¿, empieza en los terrenos de la antigua Montesa, fábrica que en 1966 vivió una de las mayores huelgas de la comarca. En cada uno de los altos en el camino ¿frente a lo que queda de los principales escenarios de las distintas luchas¿, se recuerda a los personajes más importantes de cada una de las batallas. Nombres como los de los añorados Isabel Aunión, líder sindical de la Siemens ¿la gran fábrica de la ciudad, semilla de múltiples revoluciones¿y Joan García-Nieto.
Aunión, a quien conocían como La Negra, por su característica forma de vestir, fue una de las pioneras en la reivindicación de la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Una calle de Cornellà muy cercana a la fábrica Siemens lleva su nombre.

La anécdota de la parroquia de Sant Miquel es una buena muestra de la intención que persiguen estos apasionados de la historia reciente, de su historia ¿Fernández se crío en el populoso barrio de Sant Ildefons¿ con este proyecto: concienciar a los más jóvenes del trabajo que costó lograr los derechos de los que actualmente disfrutan para que se den cuenta de lo importante que es defenderlos. “No hubo ni un derecho regalado, y si no los defienden pueden perderlos”, reflexionan los profesores Fernández y Selles.

ROMPER EL CÍRCULO

Para entender el por qué del movimiento, es de lectura obligada el manifiesto de Sant Medir, publicado en el boletín de las Comisiones Obreras de 1965, donde se planteaba: “Con jornales que no nos dejan más que sobrevivir, sin posibilidades de viviendas dignas para nuestros hijos, sin escuelas suficientes además de caras e inaccesibles a nuestras débiles economías, y sin la posibilidad de darles los medios que les permitan salvarse de ser explotados como nosotros. ¿Se nos puede reprochar el que queramos mejorar”.
Los autores del itinerario destacan en esa misma línea que la lucha obrera no era un movimiento aislado. Y es que los trabajadores de las fábricas eran a su vez los vecinos de los barrios más pobres, que defendían derechos tan básicos como la educación de sus hijos o el asfaltado y alumbrado de las calles. El itinerario guiado, que Cornellà tiene la intención de repetir tres veces al año ¿una de ellas en los alrededores del 1 de mayo¿, empieza en los terrenos de la antigua Montesa, fábrica que en 1966 vivió una de las mayores huelgas de la comarca. En cada uno de los altos en el camino ¿frente a lo que queda de los principales escenarios de las distintas luchas¿, se recuerda a los personajes más importantes de cada una de las batallas. Nombres como los de los añorados Isabel Aunión, líder sindical de la Siemens ¿la gran fábrica de la ciudad, semilla de múltiples revoluciones¿y Joan García-Nieto.
Aunión, a quien conocían como La Negra, por su característica forma de vestir, fue una de las pioneras en la reivindicación de la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Una calle de Cornellà muy cercana a la fábrica Siemens lleva su nombre.
García-Nieto, hijo de una familia barcelonesa acomodada, se trasladó a Sant Ildefons en 1965 a petición de militantes obreros cristianos, donde vivió hasta su muerte. En Cornellà, su piso era el centro de reunión de mucha gente y en su casa se hacían seminarios sobre Movimiento Obrero. En 1970 fue uno de los participantes en el grupo que acabó creando las Comisiones de Barrios y Fábricas, que supuso la organización y formación de muchos jóvenes del lugar.
Uno de los episodios en los que Selles pone más énfasis durante la visita es en el éxito del entrismo en el franquista sindicato vertical, organismo que los trabajadores del Baix Llobregat lograron horizontalizar. La estrategia consistía en entrar en el sindicato vertical ocupando los puestos más bajos, para ir minándolo. Entrar en el sindicato para cambiarlo desde dentro.

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